Domingo 16 del Tiempo Ordinario – 18 de julio 2010

En una de las Misas de mi primer Domingo aquí, se me preguntó si me iba a enfocar en construir una iglesia para Santa Catarina – y aunque me gustaría mucho tener un lugar de adoración que no fuera un lugar temporal como este que estamos usando- Simplemente dije que no. Cuando Pastores nuevos llegan a una parroquia, todos quieren saber cuáles son sus planes, en que se va a enfocar. Yo verdaderamente pienso que el enfocamiento tiene que ser primero y antes que nada, buscar y seguir la voluntad de Dios en todo lo que hacemos. Siempre debemos buscar estar sentados a los pies de Jesús y escucharlo hablar, de la misma manera en que Maria lo hizo en el Evangelio de este Domingo. Yo también pienso que esto es en lo que un Concilio Pastoral va a ser muy beneficioso para ayudarme a discernir la manera más efectiva para suplir las necesidades espirituales y pastorales de esta parroquia. Entonces de vez en cuando, y hasta que estemos listos para crear esta organización, voy a estar poniendo en el boletín semanal, información acerca de los concilios parroquiales pastorales para enterar a todos de cuáles son las funciones y el propósito de este Concilio Pastoral.

¿Cómo funciona un concilio pastoral parroquiano?
Un concilio se reúne con el pastor una vez al mes para tratar asuntos pastorales. El concilio escucha cuidadosamente las preocupaciones del pastor, del equipo parroquial y de los demás que están envueltos en la vida de la parroquia. Por medio de la oración y el discernimiento, el concilio busca la guía del Espíritu Santo y forma decisiones por medio del consenso general. El Concilio Parroquial Pastoral se reúne a una hora y fecha determinada todos los meses. El concilio también puede reunirse anualmente para tener un tiempo de oración y reflexión. Es crítica la asistencia Regular a las reuniones.

¿Quién debe ser miembro del concilio parroquial pastoral?
Un miembro del concilio debe tener cuando menos 21 años de edad, ser persona de oración, que le importe el bienestar espiritual de toda la comunidad, estar dispuesto a aprender acerca de la Iglesia, tener un sentido de misión: traer a Cristo a la gente y gente a Cristo, y estar envuelto en la vida y actividades de la parroquia. Un miembro del concilio debe poder asistir regularmente a las reuniones.

Paz y Bienestar, Padre David

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