Stewardship
Stewardship As A Way of Life
Learn more about stewardship and how it is a part of daily life….
Stewardship - A Disciple’s Response
From The Pastor’s Desk - Summer, 2003
Stewardship is a word, when heard or read, immediately triggers a unique cluster of thoughts and feelings within each person. For a disciple of Jesus Christ, stewardship is a simple idea. It is a way of life predicated upon four interlocking concepts: (a) God, the Source, (b) gratitude, (c) accountability, and (d) return.
God, the Source. Christians believe that God owns everything; God is the Source who generously allows us to use and hold in trust these possessions during our mortal journey, beginning with the gift of life.
Gratitude. The normal human response toward someone who freely shares his or her property with us is a feeling of gratitude. To be sure, God doesn’t need our thanks. However, as human beings, as people of faith, and as disciples of Jesus Christ, we need to express our gratefulness for the many gifts and blessings we have received. (Stewardship: A Parish Handbook. C. Justin Clements. p. xix-xx)
Accountability. The very term stewardship implies responsibility. A steward is one to whom certain possessions and duties have been entrusted. Christ’s recurring references to stewardship contain an incontrovertible theme of accountability. Stewards are required to use their master’s property wisely and well. Those who do are praised and rewarded; those who don’t are excoriated. The scriptural message of stewardship is clear: God demands our accountability for the gifts we are allowed to use between birth and death.
Return. From sacred Scriptures we can draw one additional conclusion about Christian stewardship: Jesus Christ expects some yield on his investments in us. Remember what happened to the steward who buried the talent he had received and simply gave it back to the master upon his return! As Christ’s disciples, we have an obligation to use God’s gifts and talents responsibly, develop them to their full potential, and return them “with increase.” (Stewardship: A Parish Handbook. C. Justin Clements. p. xix-xx)
Stewardship Conversion: A Process. In 1992, the U.S. bishops promulgated their pastoral letter on stewardship entitled “Stewardship: A Disciple’s Response.” By linking the stewardship way of life with discipleship in Jesus Christ, the U.S. bishops effectively reminded all Christians that being a good steward is not an option, it’s imperative. Developing a stewardship attitude is both a “journey toward” and a “retreat from.” It’s a journey toward the challenging ideal of the good steward found throughout the gospels; it’s a retreat from the “I-me-my” selfishness that the world promotes as a laudable goal.
Stewardship is much more than the things we do with our time and talent, and treasure; it’s an attitude, a mentality, a frame of reference, a way of life. For most Catholic Christians, it requires a change of heart, a process of conversion. Listen to the U.S. bishops, who say in their 1992 pastoral letter: “For one who is Christ’s disciple there is no dichotomy, and surely no contradiction, between building the kingdom and serving human purposes as a steward does”; and also “Being a disciple is not just something else to do, alongside many other things suitable for Christians, it is a total way of life and requires continuing conversion.”
The process of stewardship conversion takes time, demands effort, entails sacrifice, necessitates education, and requires patience. Yet the rewards for individuals and communities are inevitable and inestimable. God will not be outdone in generosity!” (Stewardship: A Parish Handbook. C. Justin Clements. p. xxiii)
Administración Cristiana - La Respuesta del Discipulo
Del Escritorio De los Pastores - Verano, 2003
La Administración Cristiana es una palabra, que cuando la escuchamos ó leemos, immediatamente enciende un monton de pensamientos y sentimientos unicos y diferentes dentro de cada persona. Para un discipulo de nuestro Señor Jesucristo, la Administración Cristiana es tan solo una simple idea. Es una manera de vivir predicando acerca de cuatro conceptos que se entrelazan entre sí: (a) Dios, la Fuente, (b) gratitud, (c) responsabilidad, y (d) devolver.
Dios la fuente. Los Cristianos creemos que a Dios le pertenece todo; Dios es la Fuente, la cual generosamente nos permite usar y tener estas posesiones durante nuestra jornada mortal, empezando con el regalo de la vida.
Gratitud. La respuesta normal que nosotros los humanos tenemos con alguien que libremente comparte con nosotros su propiedad es un sentimiento de gratitud. Una cosa es por seguro, Dios no necesita de nuestras gracias. Como quiera que sea, nosotros como seres humanos, como personas de fe, y como discipulos de Jesucristo, necesitamos expresar nuestro agradecimiento por los muchos regalos y bendiciones que hemos recibido. Continuará la proxima semana. (Administración: Un Libro Parroquial. C. Justin Clements. p. xix-xx)
Responsabilidad. El mismo termino ó la palabra misma de administración cristiana implica responsabilidad. Un administrador es aquél a quien le hán sido confiados ciertas posesiones y obligaciones. Las referencias a las que Cristo recurria, con respecto a la administración cristiana contienen un tema incontrovertible de responsabilidad. Los administradores són requeridos que cuando usan las propiedades del amo, las usen con sabiduria y para buen uso. Aquellos que así lo hacen són alabados y recompensados; aquellos que no lo hacen són castigados severamente. El mensaje de las escrituras es claro: Dios nos exige responsabilidad por los regalos que a nosotros nos há sido permitido usar, y esto es, desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.
Devolver. De las sagradas Escrituras podemos sacar una conclusión adicional acerca de la Administración Cristiana: Nuestro Señor Jesucristo espera algo de ganancia en la inversion que El hizo en nosotros. Recuerden que le pasó al administrador que enterró el talento que habia recibido de sú amo. Y tambien que le pasó a ese administrador cuando sú amo regresó y le pidio cuentas, y que él simplemente le regresó el mismo talento que sú amo le habia dado! Como Buenos discipulos de Cristo, tenemos una obligación de usar los regalos y talentos que se nos dio, con responsabilidad, y desarrollarlos a su más alto potencial para poder regresarlos “con ganancias.” (Adminstración; Un Libro Parroquial. C. Justin Clements. p. xix-xx)
Conversión a la Administración Cristiana: Un Proceso. En 1992, los Obispos de U.S. promulgaron sú carta pastoral acerca de la Administración Cristiana, titulada “Administración: La Respuesta de Un Discipulo.” Al unir la manera de vivir como un administrador y, el discipulado en Jesucristo, los Obispos de U.S. nos hán recordado muy efectivamente a todos los Cristianos que ser Buenos administradores no es una cosa opcional, sino una cosa imperante. Al desarrollar una actitud de administrador desarrollamos dos cosas: una “jornada hacia adelante” y tambien un “retiro de.” Es una jornada para encontrar el reto ideal de los Buenos administradores y que es encontrado en los Evangelios; Es tambien un retiro de los sinonimos egoistas “Yo - mi - mio” los cuales són promovidos por el mundo como una meta laudable.
La Administración Cristiana es mucho más que eso, más que las cosas que hacemos con nuestro tiempo, talento y tesoro; es una actitud, una mentalidad, un cuadro de referencia, una manera de vivir. Para la mayoria de los Catolicos Cristianos, esto requiere un cambio de corazón, un proceso de conversión. Escúche a los Obispos de U.S. los cuales dicen en sú carta pastoral de 1992. “Para el que es discipulo de Cristo no existen divisiones, ni contradicciones entre construir el reino de Dios y el servir a los propositos humanos como lo hace un administrador”, y tambien el “Ser un discipulo no es solamente algo más que hacer. Ser un discipulo es junto con muchas otras cosas convenientes para los Cristianos, es una manera total de vivir y requiere de una conversión continua.”
El proceso de conversión hacia la Administración Cristiana toma tiempo, demanda esfuerzo y sacrificio, necesita educación y requiere paciencia. Y todavia las recompensas para los individuos y comunidades són inevitables e inestimables. Dios no se excederá en generosidad!” (Administración: Un Libro Parroquial C. Justin Clements. p. xxiii)